Mediante electrodos colocados sobre la piel, se obtiene un registro gráfico de la actividad eléctrica del corazón que permite identificar arritmias, infarto agudo, isquemia aguda o crónica, bloqueos cardiacos, sobrecarga ventricular o efectos secundarios de ciertos medicamentos. El estudio se realiza en pocos minutos, de manera completamente indolora y se interpreta personalmente por el cardiólogo.